Servicio Informativo del Proyecto Sobre la Transición en Cuba (CTP)
Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos
Universidad de Miami

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Numéro 110
23 de julio de 2009

 

 


Jaime Suchlicki*

 

Negociaciones entre Cuba y los Estados Unidos

 

Pese a crecientes dificultades económicas, no es probable que el gobierno cubano libere la economía de Cuba u ofrezca concesiones significativas a cambio de normalizar sus relaciones con Estados Unidos.

Los hermanos Castro no esperan que las dificultades internas produzcan gran oposición dentro de la isla o un levantamiento popular. Recientemente el general Raúl Castro redujo la disponibilidad de alimentos que los cubanos pueden obtener con sus tarjetas de racionamiento. Si hubiera preocupación de intranquilidad popular, este tipo de medida no se hubiera tomado.

La centralización y control de la política y la economía y la rigidez ideológica son las políticas preferidas para garantizar el éxito de la sucesión en el poder e impedir que Cuba se transforme en una democracia y economía de mercado libre.

Otorgar a Estados Unidos concesiones importantes significaría rechazar uno de los principales legados de Fidel Castro: el antiamericanismo. Esto sembraría la incertidumbre en las elites que gobiernan en Cuba, lo que conduciría a la fricción y al faccionalismo. El pueblo cubano también vería esto como una oportunidad para movilizarse y demandar reformas rápidas. Además, pudiera interpretarse como un debilitamiento de la alianza antiamericana de Cuba con regímenes radicales latinoamericanos, Irán y Siria, y como una deserción de Cuba del frente anti-imperialista.

El reconocimiento por parte de Estados Unidos pudiera significar una victoria para Raúl y la legitimidad de su régimen militar. Sin embargo, este es un precio menor cuando se le compara con las incertidumbres que la relación Cuba-Estados Unidos pudieran causar internamente y también externamente entre los aliados de Cuba.

Desde el punto de vista de Cuba, Estados Unidos tiene muy poco que ofrecerle. Turistas americanos que Raúl no necesita para sobrevivir, inversiones americanas que él teme que puedan subvertir su economía altamente centralizada y controlada, y productos que él puede comprar más barato en otros países. Además, Estados Unidos no puede suministrar a Cuba con el petróleo que le manda Venezuela a bajo precio y largo pago. También, Venezuela, Irán, Rusia y China proporcionan ayuda incondicionalmente. Estos regímenes demandan poco de Cuba.

Las declaraciones públicas que Raúl ha hecho periódicamente acerca de su deseo de tener negociaciones con Estados Unidos tienen motivación política y van dirigidas a audiencias de Estados Unidos y Europa. En particular Raúl cree que “la correlación de fuerzas” es tal, que en Estados Unidos el Congreso pudiera eliminar la prohibición de los viajes y poner fin al embargo unilateralmente sin que Cuba tenga que hacer concesión alguna. Iniciativas serias para una negociación nunca se emiten en la plaza pública. Se efectúan por las vías diplomáticas normales disponibles para los cubanos. Estas vías nunca se han cerrado, como lo prueban los acuerdos de inmigración y contra la piratería suscritos por Estados Unidos y Cuba. En el pasado administraciones Demócratas y Republicanas han tenido conversaciones negociando con funcionarios cubanos y han hecho ofertas de aperturas en serio para la normalización. Estas han sido siempre rechazadas.

El tema no es sobre negociaciones ni conversaciones. Tiene que haber un deseo de parte del liderazgo cubano para ofrecer concesiones reales en los campos de los derechos humanos y aperturas económicas, así como su cooperación contra el terrorismo y contra el narcotráfico para que Estados Unidos cambie sus políticas. Ni Estados Unidos, ni otros países, cambian sus políticas sin que haya reciprocidad sustancial. Solamente cuando Raúl esté dispuesto a negociar, no solamente con Estados Unidos, sino – cosa más decisiva-- con el pueblo cubano, entonces y sólo entonces, Estados Unidos debería cambiar sus políticas.

Si Estados Unidos comienza una negociación con funcionarios del gobierno de Raul Castro, las siguientes son algunas de las demandas y concesiones del gobierno cubano:


(I) El gobierno Cubano quisiera:

  1. Levantamiento de la prohibición de viajes para que los americanos visiten Cuba y el fin del embargo.
  2. Acceso a créditos de Estados Unidos y de organizaciones internacionales.
  3. Pago por “daños” causados por el embargo de Estados Unidos (entre 40 mil millones y 50 mil millones de dólares).
  4. Acceso al mercado de Estados Unidos para vender productos cubanos.
  5. Liberación y devolución de los cinco espías cubanos hallados culpables en tribunales americanos y que actualmente cumplen penas de prisión.
  6. Devolver a Cuba la Base Naval de Guantánamo.
  7. Aumentar el número de cubanos que puedan emigrar legalmente a Estados Unidos (de 20,000 a 30,000 o 40,000 anualmente).
  8. Eliminar la política americana de “pies secos, pies mojados”.
  9. Permitir que cubanos visiten Estados Unidos.
  10. Terminar las transmisiones de Radio y TV Martí a Cuba y el Programa de USAID dirigido a Cuba.
  11. Quitar a Cuba de la lista de países terroristas del Departamento de Estado.

 

(II) A cambio de esto el gobierno cubano estaría dispuesto a:

  1. Pagar indemnización por propiedades americanas confiscadas (dicho pago a ser deducido del pago norteamericano por los daños del embargo).
  2. Poner en libertad a la mayoría de los presos políticos encarcelados siempre y cuando sean aceptados en Estados Unidos.
  3. Permitir inversiones americanas en algunos sectores de la economía cubana y en asociación con el gobierno cubano: búsqueda de petróleo en el mar, hoteles y centros turísticos, industria azucarera, etc.
  4. Comprar más productos americanos, especialmente si Estados Unidos proporciona crédito.
  5. Controlar la emigración ilegal de cubanos a Estados Unidos.
  6. Cooperar en la lucha contra el narcotráfico.
  7. Repatriar a americanos fugitivos de la Justicia norteamericana que ahora residen en la Isla.
  8. Mejorar las relaciones diplomáticas y aceptar a un Embajador de Estados Unidos.
  9. Permitir que los diplomáticos americanos en Cuba viajen fuera de La Habana.
  10. Dejar de hostigar a los diplomáticos de Estados Unidos en Cuba.


(III) El gobierno cubano mantiene que lo siguiente no es negociable:

  1. El sistema político y económico de Cuba.
  2. La cuestión de los derechos humanos, porque Cuba alega que en la Isla no se violan los derechos humanos.
  3. El control gubernamental sobre las comunicaciones, la Internet y todas las publicaciones.
  4. El control del gobierno sobre la educación.
  5. El control del gobierno sobre el movimiento obrero.
  6. Las relaciones internacionales de Cuba, especialmente con Venezuela, Irán y Rusia.
  7. El apoyo mundial de Cuba al antiamericanismo, y a las organizaciones terroristas e izquierdistas en varias partes del mundo.
  8. La instalación china de escucha cibernética y electrónica situada en Bejucal, cerca de La Habana.
  9. La estación rusa de rastreo espacial que posiblemente será construida en Cuba.
  10. Las visitas a Cuba de aviones y buques militares rusos.

 

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*Jaime Suchlicki es catedrático Emilio Bacardi Moreau y director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. Es autor del libro Cuba: From Columbus to Castro y el recientemente publicado libro Breve Historia de Cuba.