Servicio Informativo del Proyecto Sobre la Transición en Cuba (CTP)
Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos
Universidad de Miami

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Numéro 111
11 de agosto de 2009

 

 


Jaime Suchlicki*

 

Ascendencia militar en Cuba

 

Las recientes declaraciones del general Raúl Castro, así como sus decisiones administrativas, indican que en Cuba existe una total preeminencia de los militares y que el Partido Comunista ha quedado relegado a una capacidad supervisora. Las últimas decisiones las ha hecho la pequeña gerontocracia militar que rodea a Raúl Castro.

El Sexto Congreso del Partido Comunista ha sido aplazado indefinidamente; las tiendas han sido confiadas a Gaviota, la empresa militar encargada de llevar a los turistas por toda la isla; más negocios estatales están en manos militares.

Raúl confía más en sus camaradas militares que en los burócratas del Partido. En los difíciles días que se avecinan, tienen que prevalecer la disciplina, la productividad y la eficiencia. El régimen cubano está dependiendo más en la represión para sofocar la creciente inconformidad de los cubanos.

Pero, ¿a qué se deben este repentino cambio y nuevas medidas de austeridad? Una explicación estriba en los precios declinantes de las exportaciones de Cuba, primordialmente el níquel, y la reducción de los envíos monetarios de los cubano-americanos. También está agotado el fervor revolucionario, hay baja productividad, corrupción creciente y mal generalizado en la sociedad cubana.

No obstante, quizás el motivo principal del aumento de la militarización es la posibilidad de que se reduzcan los embarques de petróleo venezolano a la isla. La generosidad venezolana puede estar declinando. Chávez puede haber notificado a Raúl que pudiera reducirse en el futuro el nivel insostenible de la ayuda venezolana a Cuba.

Esto explica los recientes viajes de Raúl a Angola y Argelia, y su coqueteo con Rusia e Irán. Todos estos países exportan petróleo. No es que estas naciones vayan a dar a Cuba las ventajas venezolanas consistentes en créditos largos y poco pago. Pero la economía de Cuba no sufriría una repetición de la catastrófica crisis que siguió al colapso comunista en la década de 1990 y la terminación de los subsidios soviéticos.

Para el pueblo cubano el resultado es más escasez, más militarización y más sufrimiento. La reciente declaración de Raúl de que él no fue “escogido para desmantelar el comunismo en Cuba” indica también el empeño de aferrarse a una ideología fracasada y a una política económica que no funciona. Aunque la apertura del mercado y un relajamiento del sistema totalitario pudieran mejorar la vida en Cuba y hasta incitar a la administración de Obama para que afloje el embargo y las restricciones de viajes, el liderazgo militar de Cuba parece hoy más renuente que nunca a cambiar.

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*Jaime Suchlicki es catedrático Emilio Bacardi Moreau y director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. Es autor del libro Cuba: From Columbus to Castro y el recientemente publicado libro Breve Historia de Cuba.